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MeloraDemare


Más allá de las modas
Raúl Santana Febrero 1998

No sé si Melora habría aprobado esta exposición que hoy realizamos como homenaje; ella tenía un hondo sentido crítico y autocrítico, y a pesar de los logros de su pintura- que están a la vista- y que a otro habrían dejado satisfecho, no creo que Melñora se sintiera realizada como pintora, y es más, sus amigos sabemos que a lo largo de su vida en muchos momentos destruyío parte de su producción. Ella sabía demasiado de sus descontinuidades, de su carácter cambiante, de sus múltiples intereses, de sus repentinas intuiciones que siempre le hacía recorrer los más variado caminos y todo eso le pesaba por que sabía que el trabajo artístico exige más de lo que ella, en su azarosa vida pùdo dar.. No obstante los que la conocíamos sabíamos que Melora era un artista y que si la muerte no la hubiera arrebatado tan pronto, esto que hoy es una mera opinión, se habría transformado en una certidumbre.

Hija del lejendario cineasta Lucas Demare, las más variadas manifestaciones artísticas constituyeron para Melora, desde su infancia una afectación cotidiana. Posteriormente cursó largas etapas de estudio que la habilitaron para trabajar en el taller de escenografía del teatro Colón, en la decoración y en el diseio de modas, sin omitir sus esporádicas incursiones en el teatro.

Las obras que hoy se presentan son una pequeña selección de la pintura de Melora que muestra distintas etapas de su producción y que aún siendo un conjunto heterogéneo, permite advertior una sostenida impronta, ese relato casi siempre exasperado donde la materia lucha por significar, haciendo y deshaciendo figuras y paisajes, con un carácter furtemente expresivo.

La característica que rige estas obras es la internación, internarse en la superficie conquistando palmo a palmo cada centímetro del cuadro; y es en este punto donde advertimos su temperamento artístico, esa personalidad fluída que no tenía la cabeza puesta en la partitura sino que llevaba la música en la cabeza; estaba habilitada, el arte para Melora era un lugar en el que se había instalado; tal vez pòr eso sus amigos sentimos que sus discontinuidades no hacían más que demorar el cumplimiento de una profunda vocación. de cualquier modo, todos esperábamos que tarde o temprano lograría concretar una obra; seis meses antes de su muerte, nadie creyó que nos abandonaría tan pronto.

Luego de arduas interrogaciones y disquisiciones, desidimos que realizar la exposición era el mejor motivo para que los amigos volvieramos a reunirnos informalmente- como a Melora le habría gustado- para recordarla. Pero más allá de estas justificaciones a nadie se le va a escapar que en este heterogéneo conjunto hay sobradas marcas y señakles de una vocación que aún con sus discontinuidades manifiesta un poderoso talento .

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