| Margarita
Paksa (re)inicia el juego 1997Auspiciada
por Página/12, la artista presenta en el MAM la instalación "El
partido de tenis", un punto de partida para pensar el presente social,
político y tecnológico.
En la sala de perspectivas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires,
Margarita Paksa, con el auspicio de Pagina/12, exhibe su obra El
partido de tenis, donde le deporte funciona como una metáfora de
la salvaje competencia social, la economía de mercado, el endiosamiento
del dinero y la contrapartida de exclusión y derrota. La artista
analiza el mundo binario y dual, que postula la división tajante
entre ganadores y perdedores.
Margarita
Paksa es una artista múltiple que comenzó a exhibir individualmente
su obra hace más de treinta años. Desde entonces recorrió los más
variados géneros de las artes visuales: escultura, dibujo, diseño
industrial, instalaciones, pintura, objetos, videoarte, etc. En
la década del sesenta impulsó el arte conceptual en la argentina
y participó en en las experiencias del Instituto Di Tella. En 1968
formó parte del grupo que, como respuesta a la situación del país,
generó uno de los capítulos más significativos del arte político
argentino: "Tucumán arde".
Desde
sus esculturas con acrílico y sus construcciones con poliester y
vinilo de los sesenta, pasó a dibujar, a mediados de la década siguiente,
una serie de escenas que en clave plástica daban cuenta del cercenamiento
y martirización de los cuerpos durante la última dictadura. La carrera
de una artista compleja como Paksa también incluye períodos de crisis,
en blanco, donde se aleja de la práctica artística y de las exhibiciones,
pero no del arte. Como el saber no transmitido corre el riesgo de
convertirse en resentimiento, el proyecto artístico de Margarita
Paksa también incluye una larga carrera docente: entre otras actividades,
fue rectora normalizadora de la Escuela Nacional de Bellas Artes
Prilidiano Pueyrredon (1985-88) y dictó cursos de posgrado en universidades
canadienses (Ottawa, Montreal y Nueva Brunswick). Actualmente es
profesora en la Facultad de Bellas Artes de La Plata y en la Pueyrredon.
Publicó ensayos sobre el test psicológico de Rorschach, sobre Marcel
Duchamp y Macedonio Fernández. El año pasado editó un trabajo sobre
la relación entre el arte y la tecnología y está codirigiendo en
La Plata una investigación sobre este tema. En 1990 el Museo Eduardo
Sívori presentó una retrospectiva de su obra en la sede del Centro
Cultural Recoleta. Entre otras distinciones, la artista recibió
el Premio de Instalaciones, cuando representó a la Argentina en
la Bienal Internacional de El Cairo, Egipto, en 1994. El mes pasado
obtuvo el Premio Leonardo a la trayectoria, otorgado por el Museo
Nacional de Bellas Artes.
El
partido de tenis es una instalación en la que la artista presenta
un court de tenis a escala reducida, con polvo de ladrillo, donde
los flejes que indican los límites del campo del single -un campo
de batalla-, están señalados por luz de neón. La red se vuelve un
obstáculo prácticamente insalvable, porque es exageradamente alta
y sobre la pared un par de carteles luminosos, transparentes, ubicados
en cada campo, se encienden alternativa y rítmicamente con las frases
"tu eres ganador", "tu eres perdedor". Al lado de la cancha de tenis
se proyecta sobre la pared un video de 11 minutos, en el que aparece
la artista enmarcada en distintos entornos gráficos del software
Adobe Premiere. Allí Paksa, de frente, de perfil y de espaldas,
con distintos juegos de imágenes y sonidos, ocupando diferentes
y combinadas porciones de la pantalla, lee y cita frases y pensamientos
alusivos.
La
metáfora tenística resulta una fuente inagotable de actitudes, intereses,
luchas y competencias que, por analogía, son comparables a la lucha
despiadada que genera la "economía social de mercado": es preciso
sobreponerse e imponerse. La obra ficcionaliza la competencia como
clave de desempeño y el consiguiente darwinismo social, donde sobrevive
y "triunfa el más apto. El símil deportivo pone en escena los intereses
desnudos, así como las intenciones transparentes de los contrincantes.
"El dualismo -escribía Paksa en 1967 sobre el Proyecto: partido
de tenis- es el principio esencial del mundo precortesiano. Rige
la concepción de dios, de la naturaleza, del arte. Es choque de
fuerzas antagónicas: he ahí la solución del enigma cósmico. El dios
destructor contra el dios constructor. Una lucha eterna que no cesa,
que constantemente va formando y transformando al mundo, que domina
la naturaleza y determina la existencia del ser humano".
La
artista analiza la lógica clásica, binaria, de estructura arborescente
y derivativa, que consiste en un núcleo central que se bifurca y
que resulta especialmente poco apto para pensar el concepto de multiplicidad.
El árbol que la lógica clásica y el pensamiento escolástico suelen
implantar en la cabeza de todos es, sin embargo, adecuado para producir
y reproducir estructuras tradicionales, dicotómicas, que dividen
la realidad en blanco o negro. Paksa critica -y se incluye a si
misma en la crítica cuando en un momento del video aparece de espaldas
con un código de barras sobre su cabeza- ese paradigma binario que
establece jerarquías duales, falsamente democráticas (del tipo cuerpo/alma,
hombre/mujer) donde uno de los componentes siempre termina siendo
cultural, social y/o políticamente superior. Por otra parte, también
se señala que la estructura binaria es el principio fundante de
la informática y la computación y en este sentido, obviamente, el
video mismo es producto de uno de los tantos usos positivos de la
tecnología basada en el dígito binario (bit).
Formando
parte de la muestra, Paksa presenta los dibujos que integran, en
parte, una edición propia de una colección de sus proyectos de obras,
algunos realizados, otros no, que datan, en su mayoría de los años
´67 y ´68 (Sobre el discurso de mi, 42 páginas, agosto de 1997).
"Desde
comienzos de los sesenta (dice la artista), la particularidad efímera
de las instalaciones y ambientaciones que realicé durante esos años
despertó en mí el deseo de reunirlas, conservarlas en la memoria,
máxime cuando suspendí mi actividad artística desde 1968 hasta 1976.
Así nació un pequeño cuaderno que fue recogiendo papeles, dibujos,
pensamientos, esquemas, ideas, bocetos de las obras, previos a la
mostración: lo que pudo ser dicho respecto de lo que fue o no mostrado
y cuyo destino final era acompañar una carpeta de dibujos referidos
a las obras".
Aquello
que aún no sucedió, o que ha quedado hasta ahora en la categoría
futura de "proyecto", no es -como podría suponerlo la lógica del
triunfo y el éxito económico- una antología de fracasos, se trata
de una defensa de todo aquello no relacionado con el mercado de
valores: el pensamiento, el arte, la crítica, la estética, el conocimiento:
todo lo que para la lógica del dinero suele quedar relegado a categorías
como desecho, sobra, resto. En este sentido lo de Paksa es una apología
del resto.
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