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espacio de arte múltiple en Internet

MUROS SIGLOS-XX y XXI COLUMNISTAS

Marta Sacco (arteUna)
Mario Bellocchio /Cristina Castello/ Daniel Migone / Jorge Pinedo

 

El PILAR, nuevo Muro de la INTOLERANCIA por Marta Sacco

Un muro de la INTOLERANCIA es también el de las vallas que desde la inauguración de la retrospectiva de León Ferrari —en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta—, forman un reducido camino, o manga en zig zag, frente a su puerta principal de acceso. La medida de seguridad se tomó a raíz de las innumerables amenazas recibidas, que generaron el clima tenso que se vivió en los días previos a la inauguración. El aire estaba impregnado por el recuerdo de la censura ejercida contra la obra de Ferrari, en distintas oportunidades. Pero hasta la fecha el vallado dio mejores resultados, en contener y ordenar el acceso de las mas de 13 mil personas que la visitaron. Esto, estaba previsto por las autoridades del Recoleta.

Las de la Iglesia del Pilar cuyo MURO linda con el del Centro Cultural, también tenían prevista algunas muestras, pero de desagravio de la impoluta fe cristiana y a los que la profesan. Salieron a condenar la Retrospectiva del artista desde, Monseñor Justo Laguna (me pregunto ¿Justo Laguna?) hasta sus más devotos soldados de Cristo Rey (¿Católicos monárquicos?). De los episodios conocidos participaron los militantes + fieles que apelaron innecesariamente a la violencia de los intolerantes. Como barras bravas, hinchas fanáticos de fútbol, destrozaron, al grito de Cristo Rey una veintena de obras del artista -botellas- rotas en sus manos se transformaron en arma peligrosas para el público, (lo que más le preocupó a Ferrari). Ay Dios! ... perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, aunque ellos nunca nos ponen la otra mejilla.
Marta Sacco

 

ME PREGUNTO ¿JUSTO, LAGUNA?
A POCO DE RETIRARSE DEL CARGO, MONSEÑOR JUSTO LAGUNA, CONSIDERO QUE LA EXPOSICION DE FERRARI "ES UNA FALTA DE RESPETO"

"Si te callaste 30 años, callate para siempre"
MARCOS MALENCHINI DEFIENDE A SU HERMANO, el pintor acusado de haber abusado de sus alumnos hace más de 30 años. (..)
De pronto, cambia el rumbo de su argumento y admite que sí sabía sobre los abusos de Peter: “se arrepintió de lo que estaba haciendo y (en 1976) habló con el padre Castañé –quien estaba al frente del colegio- en secreto de confesión y él lo mandó a hablar con el padre (Monseñor Justo) Laguna. Esto lo sé, no me preguntes cómo, pero lo sé”, afirma. ¿De qué se arrepentía Peter? “De lo que supuestamente había hecho”, evade. “Laguna lo sabía y se calló la boca. Por algo lo habrá callado. Dios, que está en el Cielo, sabe porqué”.

De Semana.com
más http://www.semana.uol.com.ar/edicion_0984/nota_tapa/nota_03.htm

Jueves en la Plaza, con las Madres
Discurso del jueves 5 de agosto de 2004
"Capitalismo, neoliberalismo, desnutrición, miseria, hambre, tienen que desaparecer del ámbito de la Tierra"
Habló Mercedes de Meroño "Porota":

Tampoco podemos dejar de hablar de monseñor Laguna. Cuando en un programa televisivo se le preguntó al confesor del artista plástico y violador Peter Malenchini, dijo no acordarse porque habían pasado treinta años. Y cuando se descubrió que había sido intermediario llevando cartas a los familiares, dijo que eso era "secreto de confesión" y que no podía divulgarlo.
Mato, violo y me confieso. ¿Cuántas Aves María y Padrenuestros le habrá dado en penitencia? Y cuando volvió y le confesó que había violado a unos cuantos niños más, ¿le dobló la cantidad de rezos?
¿Y entonces, los Pío Laghi, los Von Wernick, los Grasseli, los Plaza, que iban a los campos de concentración y trataban en confesión de sacarles información a nuestros hijos sobre dónde podría estar un compañero, un hermano o cualquiera sospechoso de pensar distinto?

De AMASU- Apoyo a Madres de Plaza de Mayo Suecia

nota completa>>http://hem.bolina.hsb.se/o-diessler/jueves/jueves040805.htm

EL PROFESOR QUE ADMITIO HABER VIOLADO A SUS ALUMNOS
Abusos en silencio durante 25 años
Los ex alumnos de un colegio católico se reunieron durante años, pero sólo después del 25º aniversario surgió la historia del profesor que había violado a varios de ellos. Organizaron escraches hasta que el docente confesó su delito ante una cámara oculta.
Por Pedro Lipcovich
Durante un cuarto de siglo, bajo las cordiales reuniones de egresados de la promoción ’76 latía un silencio: por lo menos cuatro de los alumnos habían sido abusados por un profesor cuando tenían entre 10 y 12 años. Poco antes del 25º aniversario, uno de ellos habló ante sus compañeros y enseguida fueron varios más, y también de otras promociones.

Los ex alumnos se organizaron: con la metodología del “escrache”, cercaron a su antiguo profesor –actualmente un reconocido artista plástico– hasta que él mismo pidió hablar con ellos. Pero llevaron a esa reunión una cámara oculta, ante la cual el profesor confesó su delito (...)
En la reunión con sus ex alumnos, Peter Malenchini, de 58 años, trató de argumentar que él a su vez, cuando niño, había sido abusado “con violencia” y que “nunca lo relacioné pero..., en la terapia, eso sale...”. Uno de sus alumnos-víctimas, lapidario, le contestó desde otra posición ética: “Pese a lo que vos hiciste, yo no me cogí a ningún pendejo”.
(..) La historia (..) había empezado más de 30 años atrás, cuando los hombres que finalmente arrinconaron al victimario tenían 10 u 11 años y estudiaban en el colegio San Juan el Precursor, de San Isidro, donde hicieron la primaria y la secundaria. (..) decidieron propiciar la condena social del abusador. “Hace un año y medio hicimos una pegada de afiches cerca de los colegios de zona norte: San Isidro, Beccar, Punta Chica: ‘Malenchini, abusador de menores’, decían.” El colegio San Juan el Precursor, católico, es de los conocidos y caros en la zona.
La acción colectiva de los ex alumnos continuó con un método popularizado por la organización HIJOS de desaparecidos: el escrache. Lo hicieron en mayo de este año en Galería de la Recoleta, donde el ex profesor exponía sus acuarelas. Peter Malenchini es un destacado artista plástico, que desde 1972 realizó más de 30 muestras personales en la Argentina y el exterior.
“A partir de nuestros afiches, él ya se sentía perseguido porque nos empezó a llamar por teléfono; quería reunirse con nosotros –siguió contando Kexel–. Aprovechando eso, nos conectamos con la gente de CódigoPenal y elaboramos una estrategia. Decidimos grabar la reunión con una cámara oculta y él mordió el anzuelo.”
Hasta el martes pasado, cuando se emitió el programa por Canal 2, la cantidad de víctimas reconocidas llegaba a ocho, “aunque ya sabíamos que había otros, que no terminaban de reconocerlo. Después de que apareció en la tele, empezaron a llamar más”, precisó Kexel, quien no se cuenta entre los abusados. Por lo menos cuatro eran de la misma división, “pero tiene que haber más, y hay también de otras promociones”, aseguró Kexel.

De Página 12.com
nota completa >
> http://pagina12.feedback.net.ar/diario/sociedad/3-38916-2004-07-29.html

 

El pesebre y después o un León entre las llamas por Jorge Pinedo

Viernes, 03 de Diciembre de 2004 01:23 p.m.

Como a partir del siglo XIII con las Cruzadas, al igual que la bendición de los barcos negreros o al brindar sustento no menos material que ideológico al genocidio de los pueblos originales americanos; tal como más que justificar, apañaron a las dictaduras latinoamericana en general y la de la Argentina en particular, una vez más, los grupos de choque de la Iglesia Católica utilizan la violencia contra objetivos inermes.

En esta oportunidad la directiva de los sicarios de Roma son objetos materiales, a la sazón obras de arte que osó perpetrar el peligroso sedicioso octogenario León Ferrari, quien en cuerpo y obra hace de la verdad, estética. Nada más repulsivo para la falange catequista poblada de “gente del pueblo”, “amas de casa”, “enfermeras”, apellidada Durañona, Beccar Varela, entre otras prosapias –como se sabe- consubstanciadas con La Causa sagrada a partir de la resucitada Tradición, Familia y Propiedad.

Atacar físicamente obras de arte resulta de un impune ejercicio de la violencia ejecutado sólo por quien sabe que cuenta con el aval de una clase que desde el Poder se resguarda en forma corporativa. La violencia material, en este tránsito, proviene y vuelve a hacerse ideológica toda vez que, mediante un celestial salto, evita precisamente poner en cuestión, primero la condición y de inmediato la calidad de obra de arte. Dispositivo crítico que admitiría, de existir, tanto argumentos como refutaciones, contrastes, matices. Queda visto que la proliferación adjetiva aniquila, literalmente, la concatenación sustantiva conocida como reflexión.

Aniquilación, no azarosamente, que apunta como política hacia toda diferencia, diversidad, disenso; tal como el fundamentalismo sucedáneo del Vaticano lo viene, una y otra vez, ratificando. Dos milenios los contemplan.

December 03, 2004 12:38 PM

Fui la ver la hermosa muestra de uno de los grandes de las artes plásticas argentinas, León Ferrari, un respiro de aire en la plástica contemporánea.
Una multitud acompaño a León mostrando sus obras, pero nunca falta un imbécil que quiera arruinar la fiesta.

Un soberbio de saco blanco entró y arrojó al suelo una de las obras del maestro. Por suerte no se rompió, al preguntarle porque lo había hecho, dijo que si por él fuese tiraría todas las obras.

 

PATRIA & POESIA por Jorge Pinedo

Entre otros rotundos acontecimientos, la revuelta popular del 19 y 20 de diciembre del año 2001, no sólo sirvió a la eyección de un ministro de economía y el correlativo presidente de la Nación. En otro –muy distinto- plano, hicieron estallar los criterios, categorías, nociones y aún conceptos con los que clásicamente solía caracterizarse esa entelequia que se suele llamar la realidad (socio política). Situación que impele a repensar todo de otro modo.
En tamaño barajar y dar de nuevo se percibe el surgimiento de un plural cuyos riesgos ya han sido suficientemente probados durante los espectáculos futbolísticos internacionales, entre demás fenómenos de proteica, forzada, siliconada inclusión. Alusión a un “ser” que diluye las diferencias, evoca generalizaciones perversas que abarca el “Los argentinos somos derechos y humanos” de la dictadura militar, se contrapone con la holofrase “Nunca Más” del bidemonólogo Ernesto Sábato y hace cima en “el enano fascista que todos llevamos dentro” acuñado por el propalador mediático Bernardo Neustadt. Botones de muestra pergeñados a fin de arrojar al medio de la nada a todos aquellos que en su momento optaron y actuaron de modo de quedar incluidos fuera de tales amplitudes.
Inclinación, la de generar una primera persona del plural, inscripta en una extensa tradición de ontología salvaje derivada de cierta obsesión por una “identidad” en la que se procura imponer la caracteropatía por encima de los objetivos comunes (si los hubiera). Esfuerzos sesudos, algunos de ellos incluso ingeniosos, sistemáticos y hasta rigurosos, fueron impulsados en aquella vía, siempre infructuosa. Porfiada, la diversidad lograba a la postre imponerse, la historia traicionaba su argentino destino de circular por la doxa, un escenario heteróclito forzaba a los actores al furcio y al público a la desilusión: el centralismo se tropezaba con los balbuceos de la horizontalidad. Punto de inflexión, los sucesos del 19 y 20 dieron por tierra las teorías, premoniciones y cánones. Caducaron las clásicas herramientas y, hoy por hoy, hay sed de rudimentos idóneos aún para pensar lo que sucede. Ni hablar de los mecanismos destinados a operar con eficacia constante sobre las circunstancias.
Definiciones, clases, niveles de análisis se hallan en crisis: toda una oportunidad para apartarse del prejuicio ya que deja de existir cualquier univocidad identitaria. La contradicción ramplona cede su lugar a la paradoja, el tercero excluido se metamorfosea en protagonista. Porque la Patria es la Lengua por la que somos habitados, la situación recuerda –mutatis mutandi- aquella simbolización triangular dentro de la cual el antropólogo situaba al conjunto de las tradiciones culinarias y maneras de mesa; la de lo crudo, lo cocido y lo podrido. Y como lo que escapa a las garras (y a las aspas) de la ciencia suele caer en la cuenta de los poetas, ¿por qué no demandar su auxilio?. Hay otros bardos.
Un primer borde de este terruño semántico se hallaría constituido acaso por aquellos anónimos versitos cursis que a mediados del siglo XX pululaban por las escuelas primarias impregnándolo todo de sumisión acrítica, voluntarismo irreflexivo, unción chauvinista y emoción impostada. Recordad:

En el cielo las estrellas
En el campo las espinas
Y en el medio de mi pecho
La República Argentina.

Que nadie lo tome a pecho ni caiga en confusión: apreciar la celeste bóveda, sede precopernicana de cualquier divinidad, habilita a solapar las vicisitudes terrenas propias de la cotidianeidad agroganadera. Más aún, insulfa en los corazones esa sensación de totalidad que colma espíritus, resarce heridas, hace Patria (en esa operación discursiva mediante la cual las ideologías de derecha se apropian de semejante significante).
En la ladera casi opuesta se alza otra poética, la que emerge del fondo de la ignominia que brota de la impunidad, de la frívola prepotencia de los poderosos, del hedor que impregna la atmósfera y no cesa de emigrar de los cadáveres insepultos. Aquella que plasma, sin escatimar crudeza Fernando García:

PATRIA

Una piara de esclavos resentidos,
envidiosos, mezquinos, ignorantes,
incestuosos, serviles y farsantes,
al odio y a la opresión por siempre uncidos.

Hombres tristes, cobardes, resignados
a la cruel suerte de los miserables;
mujeres de rapiña, despreciables,
que se alimentan de los condenados.

Que nadie busque a Dios en esta tierra:
Ni amor, ni libertad, ni honor encierra
(¿puede haber algo de eso en tal letrina?)

Sólo cabe esperar que, en Su Clemencia,
muy pronto la Divina Providencia
destruya a la República Argentina.

Sin agotar el abanico de alternativas la anterior descripción abarca buena parte de la realidad argentina comprendida –al menos- en las últimas tres décadas, no obstante deja vacante inscripciones que la memoria reciente suele omitir: la de aquellos que evitaron convertirse en criminales, cómplices y/o justificadores aficionados de la rapiña genocida. No por ello deja de estar presente alguna instancia que propicia el anhelo, el ideal, tal vez la ética. Senda en la que es factible inscribir al poeta de Palermo cuando, inmediatamente a una de las instancias en que las fuerzas militares usurparon el poder nominándose salvadores de la patria (en una apropiación ya no exclusivamente oratoria sino, otra vez, material), supo escribir:

ODA ESCRITA EN 1966

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
Que, alto en el alba de una plaza desierta,
Rige un corcel de bronce por el tiempo,
Ni los otros que miran desde el mármol,
Ni los que prodigaron su bélica ceniza
Por los campos de América
O dejaron un verso o una hazaña
O la memoria de una vida cabal
En el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
Cargado de batallas, de espadas y de éxodos
Y de la lenta población de regiones
Que lindan con la aurora y el ocaso,
Y de rostros que van envejeciendo
En los espejos que se empañan
Y de sufridas agonías anónimas
Que duran hasta el alba
Y de la telaraña de la lluvia
Sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
Como el perpetuo mundo. (si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
Un solo instante, nos fulminaría,
Blanco y Negro relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria. Pero todos debemos
Ser dignos del antiguo juramento
Que prestaron aquellos caballeros
De ser lo que ignoraban, argentinos,
De ser lo que serían por el hecho
De haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones
La justificación de aquellos muertos;
Nuestro deber es la gloriosa carga
Que a nuestra sombra legan esas sombras
Que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos los somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
Ese límpido fuego misterioso.

Jorge Luis Borges
("El Otro, el mismo")

Dentro del terreno enmarcado por la intersección de la anterior poética una Nación se retuerce, se debate, agoniza y resucita, plantándose ante cada quien se atreva a situarse frente a algunos de estos versos. Y obrar en consecuencia.

mayo, 2002


En la cotidiana visión de las imágenes de alguno de los noticieros tropecé –cuándo no– con un energúmeno vociferante, de rostro desencajado, de venas inyectadas, de escupitajos involuntarios producto de la ira. Ante lo repetido de la escena cuando se le da cámara a algún barrabrava futbolero, sólo le presté un porcentaje de atención, esperando –quizá vanamente– una próxima noticia de mayor interés. En ese semi-oído otorgado a la voz del sujeto creí escuchar algo parecido a ¡Vivariverplei! Confieso que el “bocadillo” despertó mi curiosidad. ¿Quién habría atacado a la prestigiosa institución de Núñez como para provocar tanto fuego verbal? Devuelta mi atención al sujeto pude percibir, ahora sí claramente, su gritada y repetida prédica: –¡Viva Cristo Rey! –seguida de un cúmulo de falacias sobre la “blasfema” muestra de León Ferrari en el Recoleta. ¡Se paga con dinero del pueblo! –dijo–. ¿Acaso el Estado no sostiene, entre otros, el culto católico?

Lo peor fue luego enterarme de que era uno de los intolerantes que no sólo existen en el fútbol. Y que su pensamiento y acción son compartidos por supuestos cristianos que militan en el catolicismo.¿Creerán acaso en una obra de arte aséptica, despojada de toda crítica? No opina así nuestro prestigioso Carlos Alonso: El artista no debe ni puede reprimirse; si no, el arte no aparece. A mí me ha pasado muchas veces ser profundamente rechazado, postergado y silenciado. Y lo he vivido con la misma naturalidad con la que recibo un premio.

Señores: si creen como nuestro Cardenal que la muestra es blasfema, pues no la visiten. Si creen que casarse es “para toda la vida”, pues no se divorcien. Si creen que el preservativo atenta contra lo natural aunque los enfermos de SIDA caigan como moscas, pues no lo usen. Si creen que el aborto –aún en los casos de riesgo materno o violación– es un asesinato, pues no se lo practiquen. Si creen que la tierra es el centro del Universo, vuelvan a condenar a Galileo. Cabe preguntarse ante los actuales interrogantes: ¿tardarán otros cinco siglos en pedir perdón?

Mario Bellocchio

(DESDE BOEDO - DICIEMBRE -PUEDE CONSEGUIRSE ESTA REVISTA EN BOEDO Y SAN IGNACIO, LOS SABADOS DE 10 A 14.)


PARA LA FUNCIONARIA DEL CENTRO CULTURAL RECOLETA (Y PARA TODOS, a quienes invito a visitar la Página del artista: http://www.leonferrari.com.ar/exposiciones/index.htm)

Señora Nora Hochbaum,

Esta es la palabra y obra
de uno de los ¿hombres? de ¿Iglesia? ,
cuyo rostro en imagen de arte
del artista León Ferrari,
acompaña el texto que usted verá.

Sólo desde la ideología de la vida,
con militancia nada más
-ni menos-
que en vida y arte,
defiendo vida y arte
de todos.

Iglesia. Sí.
¿Cómo se mirarían
los cómplices del genocidio
en los ojos de Jesús?

La invito a leer
y a ver
al pie,
Señora Nora Hochbau.

En tributo a la inocencia,

Cristina Castello
Periodista y poeta
www.cristinacastello.com


Genocidio: Máscaras / Monseñor Antonio José Plaza, Amén. Por Cristina Castello (Nótese que esta entrevista tiene fecha 05 de abril de 1984. Si no, no podrá leerse correctamente) Para quienes la vida del prójimo, que para ellos no es prójimo, se juega en una mesa de dinero o de tortura, él es un personaje polémico.Para quienes la vida es Belleza. Manos. Amor. Nido. Ángeles. Dios. Arte. Alegría. Bien Común.Para quienes la vida es Universo todo en comunión, Monseñor Antonio José Plaza es una máscara de horror.Ligado al genocida militar Ramón Camps, siempre se dijo que, a su manera, “gobernó” la provincia de Buenos Aires.“Manera”. Modo. Forma. Estilo. Pienso en manera-modo-forma-estilo. Para creer. Crear. Construir. Soñar.Acariciar. Ayudar. Amparar. Para disparar gaviotas que hilvanen estrellas.Para dibujar ternura en la mañana de a dos. Cuando el amor se recrea en tostadas crujidas con ojos de tanto amor. Como antes del instante vértice del despojamiento y la entrega.De la entrega para la libertad. Monseñor -¿monseñor?- monseñor ríe ¡ríe¡ Ríe que muchos desaparecidos se “desaparecieron entre ellos”. Ríe y el enorme Víctor Hugo del “Hombre que ríe” le hubiera parecido “subversivo”.Ríe que al Padre Hapon no lo mataron los genocidas, sino que se fue al Sur. Niega haber dicho a Amnesty Internacional que en Argentina no había detenidos políticos.Después, ante la evidencia, ríe, ríe. Ríe, en su máscara de horror.Quiera Dios que esta entrevista consiga con los años, que algún un corazón grite, susurre, clame.Para que Nunca Más.Nunca Más.Nunca Más
Es arzobispo de La Plata desde 1956. A partir de entonces tuvo influencia en el ámbito educativo de algunos gobiernos provinciales. Se lo vinculó con el Banco Popular de La Plata, liquidado por el Banco Central en 1964.Desde el 11 de noviembre del ‘76 hasta el 30 de diciembre de 1983, fue capellán general de la Policía de la Provincia.De la más genocida policía del genocidio, junto a la de Tucumán y Córdoba.Tuvo jerarquía de Comisario General. Le dio el cargo el entonces Jefe de Policía. Ramón Camps. Nombre que acecha el alma.El arzobispo y el hombre que acecha el alma se hicieron amigos.Y Plaza se ufana de ello. De su amistad con el asesino (C.C.)
EL HOMBRE QUE RÍE
Para llegar a él me acompaña alguien. Parece un parapolicial.Me lleva por pasadizos y sótanos. Inquietantes. Intimidatorios.Cuando llego a su despacho, sonríe. Como un cura bueno. Como un padrecito de pueblo que tuviera a Dios en él.Como si de verdad fuera un ministro de Dios.Elude temas pero se refiere a otros, sin que medien mis preguntas. Por ejemplo y con cara de inocente: “A ese cenicero me lo regaló Graiver (¡!)...es un amigo”.El arzobispo de La Plata me soporta, como si estuviera contento con mi entrevista. Cargada de información y de preguntas.Desde el fondo de mi amor a la vida y del sentido del deber, pregunto.Siento en mí la muerte y/o los horrores de todos mis hermanos humanos, a quienes nunca conocí. Pero eso: eran seres humanos.El hombre que ríe no se altera. Se muestra cordial y quiere seducirme con la charla. No entiende que lo mío son valores, nota mediante o no. No sabe que los valores contienen el concepto de la existencia como hecho trascendente. Y que son inmodificables.No entendería que mi estrella es la proa visionaria de José Ingenieros.Me ve tan joven y lo dice. Y por eso me cree vulnerable a su risa de máscara.Ríe que cree en Dios. Diferentes dioses los nuestros. No entiendo de dioses con pulsión de muerte.Pero él ríe. Y parece que yo tiro con granadas: las preguntas.Y él con pétalos de rosas.(C.C.) - Monseñor... ¿Qué me dice de la democracia?- Y...yo vivo tranquilo, pero parece que el pueblo no. No está acostumbrado.-Ahora hay destape. ¿Qué le parece?-Que es una porquería. Aunque personalmente me importa un cuerno, como pastor de esta comunidad no puede agradarme.-¿Por qué?- ¿Usted estudió la historia de Roma y Cartago? Bueno...los cartagineses cruzaron los Alpes, llegaron hasta las puertas de Roma y se dedicaron a la dolce vita.-¿Y entonces?-Entonces los romanos los echaron porque con ellos había llegado la degeneración. Estos y aquellos, o los unos y los otros
- El país sabe hoy de qué manera se violaron los derechos humanos durante los últimos años. ¿Qué piensa de eso?- Creo que dar tanta difusión a esos hechos puede ser contraproducente. Si lo que queremos es levantar el espíritu sería mejor hablar de lo bueno.- ¿Qué de bueno tuvo el proceso?- La idea fue buena, muy buena, aunque evidentemente la forma de ejecutarla no fue la adecuada. Pero... yo no quiero hablar de eso. Mi tarea está referida al orden espiritual; muchos trabajadores vienen a consultarme y también lo hacían muchos señores como (el General) Viola y compañía.- No me dijo cuál fue la idea buena...- Y ...querían restablecer la Constitución y la libertad. El país estaba desordenado y ellos querían hacer las cosas bien. También éstos (por el gobierno del doctor Alfonsín) tienen ideas buenas pero aquéllos tomaron por un camino y éstos por otro...¡y está bien¡- El camino de aquéllos fue terrorismo de Estado y el de éstos la Constitución...-.....(Monseñor ríe con efusividad).- ¿De qué se ríe?- Porque son iguales...(burlonamente): ¿Usted cree que ahora hay libertad?- No convivimos con la muerte, ni con la desaparición forzada de personas, ni con la tortura, ni...- ¡No, no, no!... Para muchas cosas había antes mayor libertad que ahora.- ¿Para qué cosas?- No me haga hablar, no me haga hablar...- ¿Cómo que no? Usted está defendiendo la dictadura...- ¡Qué dictadura ni dictadura¡ No me haga decir eso a mí, yo hablo de la “idea” del proceso. He discutido con el General Viola estos temas porque siempre quería hablar conmigo cuando era comandante y también cuando era presidente.- ¿Y con Jorge Rafael Videla?- Lo vi dos veces, nada más...¿qué quiere que le diga con tan poco?- Hablamos del responsable de desaparición de niños y adultos, de torturas y actos que ni los animales harían...- Lo que pasa es que aquéllos que vulneraron todo desde el principio, se organizaron, organizaron actos y mataron gente, ahora son considerados héroes. Y bueno... ¿Qué hubiera pasado si quedábamos en manos de los subversivos? ¡Imagínate!...¿Qué hubiera sido de nosotros?- ¿Defiende el terrorismo de Estado?-No.-¿Y las torturas?-No.- Tenemos treinta mil desaparecidos, Monseñor: Le hablo de vidas.- ¡Vamos...! No sé si son tantos y además hay muchos que se desaparecieron entre ellos. No podemos decir ahora que los subversivos son todos santos inocentes. ¿Usted conoce a Patricio Kelly? Yo lo conozco mucho: cuando él cayó preso en el ‘55 o ’56 tenía dos hijos adolescentes y yo lo protegí. El escapó y fue a Chile, después lo trajeron de nuevo acá y lo fui a ver porque me lo pidió. Conozco bien a Kelly y le aseguro que no es el indicado para decir ahora algo de alguien y que –por sus palabras- a ese alguien lo metan preso....bah...bah...- No hablo de Kelly. Hablo del testimonio del genocidio: tumbas N.N, torturas y cuerpos que nunca aparecerán??- Me parece muy mal....¿Qué quiere que le diga? Pero yo recién me entero.- Quienes quisimos enterarnos, por deber humano, nos enteramos....- ¿Sí?...Era gente muy inteligente.- Si se encuentran culpables... ¿Qué se debería hacer con ellos?- Ah... Yo no puedo juzgarlos.- ¿Se acuerda de la ley de olvido que propuso monseñor Quarracino?- Sí. Él es un gran obispo y no voy a contradecirlo nunca...Ni a él ni a ninguno de mis hermanos.- No me dijo qué piensa de la ley de olvido...- Ya lo he dicho y no soy un reloj de repetición.- Usted dijo que hay que olvidar lo malo. Pero los criminales son un peligro para la República. ¿Y usted, ministro de Dios no le da importancia?- Bah, bah.... muchos de los que dicen eso tendrían que poner al día su conciencia con Dios. Pero además no soy juez y no puedo opinar....¿Qué me quiere hacer decir? Mire...Tome... voy a regalarle un catecismo: es el que le dábamos a la policía. Léalo...¡A ver si le hace bien! Los sacerdotes y los torturadores
- Qué actitud asumió con los sacerdotes que estuvieron detenidos?- Acá, en La Plata, no había ningún detenido.- Me contó un sacerdote español –que salvó la vida por ser extranjero- que él estuvo en la cárcel de La Plata y...- Ah... No sé... Nunca fui a la cárcel.- Dijo que el padre Callejas –que era capellán- compadecido de los presos políticos, les pasaba dinero extraoficialmente pero...- Ah... No sé nada, eso es cosa de él....¿por qué no lee el catecismo que le regalé?- Monseñor: el curita español me dijo también que cuando los militares se lo comentaron, usted destituyó a Callejas.- ¡Mentira, mentira!... Calleja murió en diciembre y era canónigo de la Catedral de La Plata.- ¿Y qué me dice del padre Hapon?- Y bueno... El padre Hapon se fue al Sur. Pero...qué lindos ojos tenés....- ¿Por qué se fue?- Porque se enamoró de una mujer –a la culpa siempre la tienen las mujeres- y se casó. Pero...te di el catecismo, no lo lees y estás como reloj de repetición: preguntás y preguntás. Te digo un piropo y seguís nomás...¡Tomá un caramelo¡ - Monseñor: el Padre Hapon cobijó en la Iglesia a una pareja perseguida por la represión y...- Yo no sé nada de eso....- ...Y cuando los militares le pidieron a usted la cabeza del padre Hapon, lo dejó solo. Le negó protección: era condenarlo a muerte....- No señor, no señor. El se fue al Sur, allá puso una escuela y se casó... Tampoco lo maté yo.- No lo veo a usted matando directamente a alguien.- No, no mato: ni directamente, ni de ninguna manera.- Pero usted dijo una vez que “no sólo es culpable el que roba una escalera, sino el que la sostiene para que otro lo haga”.- Sí, si ..,¿cómo sabe tanto de mí...es de los “servicios”? (Monseñor ríe y ríe) Sí, si usted va a robar y yo sostengo la escalera, soy tan culpable como usted. - ¿Acepta su culpa?- Ah, no, Cristinita.....yo no le sostuve la escalera a nadie. (Busca algo en la parte baja del escritorio)....¿Querés un whisky?- No, gracias ¿También los obispos mienten?- Los obispos podemos equivocarnos porque somos seres humanos.- Equivocarse no es lo mismo que mentir. ¿Cómo es que usted no sabía que había campos de concentración?- No sabía.- Había...- Ah...No sabía...Mirá vos....pobrecitos, ¿no?- Y había detenidos sin proceso...- Ah... (intenta cara de inocente)...Pobres...¿a vos te dan pena?- A usted le llegó una solicitud de la Amnesty International del 9 de julio de 1978. Tenía la firma de su presidente, Scott Hoffman. Era un pedido de informes, al cual usted respondió: “Aseguro que en la Argentina no existen detenidos políticos...”¿se arrepiente ahora?- Yo no he dicho eso... - ¿Y qué me dice de esto (le muestro una fotocopia del pedido de informes y de su declaración)?- Y bueno, sí....¡Ay que chica preguntona¡ ...Sí, yo sabía que había presos a disposición del Poder Ejecutivo. Claro... pero no iba a verlos, porque iba el capellán.- ¿ Y cuál fue la actitud de los capellanes respecto de tanto crimen y tortura?- Los capellanes cumplían las funciones naturales: les daban auxilio espiritual.- ¿Ve? Reconoce usted que sabía de la tortura y la muerte...- Yo no reconozco nada- ¿Por qué nunca los capellanes levantaron la voz para defender el derecho a la vida?- Y... ellos cumplían con su deber y el deber sagrado del sacerdote es no comunicar las cosas. Son secretos de oficio...- Lo que usted dice burla el sentido común y el respeto a la vida. ¡Cómo no van a hacer nada si ve que matan o torturan?- Usted está hablando de una cosa hipotética.- Estoy hablando de las cárceles que usted reconoció que visitaban los capellanes...- No me consta que las visitaran. Ellos iban a la Unidad 9 de acá (La Plata, provincia de Buenos Aires). Ahí había presos políticos que estaban a disposición del Poder Ejecutivo.- Estamos hablando de lo mismo y hace rato reconoció que daban auxilio espiritual....- ¿Y qué? ¿A usted le consta que lo torturaban?- Mire, se sabe que mientras torturaban a alguien, había siempre un sacerdote... (A esta altura el padre Andrés, secretario de monseñor Plaza y accidentalmente en el lugar, hace exclamaciones de horror.)- No, eso es mentira, es una infamia.- Se dice también que en el ’76 se reunieron diez capellanes para establecer si correspondía o no dar la absolución a los ejecutores de la tortura. Y nueve –nueve ministros de Dios- votaron por la afirmativa. Excomulgan a quienes se divorcian y bendicen a los torturadores....- No sé nada de eso, es la primera noticia que tengo. Pero le hago saber que si alguien se arrepiente y promete no hacerlo más, hay que darle la absolución.-¿Cómo si hubiera cometido cualquier pecado, cómo si hubiera dicho una mala palabra?- No hay malas palabras, pero... (se ríe)... hay apellidos que parecen una mala palabra.-¿Cómo cuál?-Como (el Canciller Dante) Caputo (ríe y ríe.) Las manos con sangre del general Camps
- Cuénteme de su amistad con Camps...-El era el jefe de policía y yo capellán general; lo conozco desde que era Mayor. Pero... amigos... la amistad... yo puedo decir que tengo amistad con una persona, pero no que sea amiga mía.-Le recuerdo sus palabras: “Yo soy amigo de Camps –dijo usted- pero no es ningún delito”. ¿Qué afinidades les permitían ser amigos?-Esas son macanas que ponen en mi boca. Usted puede pensar lo que quiera, pero yo digo la verdad.-Usted dijo en una ocasión que vio a Camps con sangre en las manos. ¿De quién era esa sangre?-El venía de un operativo, de un enfrentamiento con guerrilleros y de ahí vino a verme a mí. Trajo sangre en las manos, sí señor.- ¿Y no le preguntó, reprochó, denunció?- ¿Y por qué iba a denunciarlo?- ¿Y llama enfrentamientos a secuestrar personas de madrugada, incluidos niños? - Sí, sí, sí, y el policía que estaba al lado de Camps cayó herido.- Monseñor... Defender la represión es defenderla....-Eso no es cierto. Ya lo ha dicho el arzobispo de San Juan: hay una confabulación para hablar mal de mí.-¿Por qué no sale al cruce de esas versiones?-Porque yo lo he dicho una vez y porque no soy reloj de repetición.-¿Qué hizo usted como hombre de la Iglesia, por los perseguidos?-Todo lo que debía pero no puedo hablar de eso.-¿Qué opinión le merecen las organizaciones de derechos humanos? -No actúan con sinceridad. ¿Usted cree que Ernesto Sábato es sincero en todo? (Monseñor ríe a carcajadas.) Pero Sábato comía con Videla, ¿no? (ríe como si le hicieran cosquillas) Muy bien, usted es muy linda y muy simpática, pero esto se terminó.- ¿Usted no cree en la CONADEP (Comisión para investigar la desaparición forzada de personas)?- No....esa es una comisión inútil... está hecha a dedo.- Hábleme de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, por favor...-No quiero hablar de eso. Se acabó....¿quiere un café, linda?-¿No le parece significativo que nunca hayan acudido a usted en busca de su consuelo?- No, porque lo tenían en otro lado, bah... La polémica amistad de Herminio Iglesias y Monseñor
-¿La Iglesia descuidó el aspecto espiritual por el poder político?- No. Nosotros tenemos una Iglesia espiritual, que también atiende los asuntos temporales y políticos.- Qué mundo este¡ En nombre de Dios y del amor una madre da a luz a un hijo. Y con el nombre de Dios y del amor en la boca, se comenten crímenes horribles...-Es que algunos se ponen el nombre de Dios en la boca, pero actúan de otra manera.- Todo parece indicar que habla de usted....- No...¿Cómo se te ocurre? -¿Y qué opina de la actitud de la Iglesia respecto de los derechos humanos?- (Mira hacia la ventana) ...Mirá vos cómo llueve.-Llueve, Monseñor. Según la teología tomista la verdadera Iglesia se reconoce por las persecuciones de que es objeto, ¿dónde está hoy la persecución?-A mí me persiguen los periodistas, así que debo de ser bueno. (Llama a su secretario y le pide una Biblia. Me la da.) Tomá... leela.. Te la regalo... A ver si aprendés, a ver si va al cielo...Te hace falta leerla.-¿Cómo era aquello de su amistad con Herminio Iglesias?-El vino acá con Amerise y compañía, cuando era candidato a vicepresidente. Me preguntó que me parecía para ministro de Educación un señor a quien trajo y yo le contesté que me parecía que podía ser útil. Bueno, después salió todo eso de que yo lo apoyaba. No fue el único que vino acá, también vinieron Balbín y Anselmo Marini de quien aún soy amigo y...-Usted siempre cerca del poder...-No es cierto. Y cuando he tenido que decirle algo a alguien se lo he dicho.-¿Usted es peronista?-No soy peronista ni antiperonista. (Se pone de pié, me sonríe) Mirá, cuando llegaste te di cigarrillos, después te regalé un catecismo y la Biblia; y cuando te vayas te voy a dar un beso. Quiero a todos los seres humanos y vos sos muy simpática... Por eso te regalo todo.-¿Simpática?-Sí, porque decís todo lo que pensás. Preparate bien para ir al cielo porque nos vamos a ir juntos después...- Difícil, si piensa -como su amigo Camps- que los periodistas somos todos subversivos...-Y bueno alguna razón tiene. Todos no pero algunos...así que...pensá en vos, linda. Publicado en la Revista La Semana, 5 de abril de 1984Buenos Aires, ArgentinaTexto posterior, en introducción, del 10 de febrero de 2002 Copyright © 2002 Cristina Castello

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